Under pressure

El oro del pobre, asfixia financiera, reformas estructurales, zapatero pide auxilio al BCE, ahí os quedáis, la inversión se refugia en EEUU y emergentes, fuga de capitales en Grecia, la prima de riesgo se desboca, ¿y ahora qué?, los bonos al 7 % obligan al BCE a intervenir, ¿España necesita ser rescatada?. Estos son algunos de los titulares de algunos diarios españoles de la última semana.

Bajo Presión, 1982:

 

Es el Fin de la “dolce vita” dicen… pues yo no lo veo tan claro. Nos dicen que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que todos tenemos la culpa, que hay que trabajar más por menos.., esto ya parece un “mantra”, como suena ..”trabajar más por menos” , y seguir pagando la hipoteca, eso no dejes de pagarlo nunca, dicen.

Mientras los más listos buscan a un Sr. Lobo, un solucionador de problemas, uno que no te hace perder el tiempo, que te dice lo que no quieres escuchar, que toma decisiones por ti, que no piensa en los demás, que te recomienda que te salves tu, que cojas el dinero y corras.

Al solucionador de problemas antes nadie los conocía. Ahora en cambio son más fáciles de contratar. Internet tiene eso, que todo es más fácil de contratar. Los Banqueros creo que tienen “solucinadores de problemas” como asesores personales, pero de cara a la galería te dirán “queestoloarreglamosentretodos” , pero yo me busco a Sr. Lobo que me proteja el patrimonio, sí, sí, mi casita y mi dinero que no me lo quite nadie.

Creo que ha llegado el momento de poner en mi vida a un Sr. Lobo:

 

 

 

 

 

Ahora os voy a contar una historia que leí hace unos días, bueno no es un cuento, es un artículo de Juan Ignacio Crespo“El oro del pobre”, y lo leí en diario Negocios de El País:

 

“Hay una propuesta de Harold James, profesor de la Universidad de Princeton, para reducir salarios de manera indirecta y mejorar la competitividad en los países de la zona euro: emitir monedas nacionales que convivan con el euro. Como en los tiempos en que convivían las monedas de oro y de plata, lo que se llamaba el patrón bimetálico.

 Según él, eso permitiría que los salarios se pagaran en la moneda nacional (o segunda moneda), que sería una variante débil del euro, lo que equivaldría a la tan deseada devaluación interna que mejoraría la competitividad de los productos y servicios del país en cuestión. Esa moneda depreciada sería emitida por el banco central del país correspondiente, que en el nuestro, llegado el caso, sería, naturalmente, el Banco de España.

La otra moneda, el euro, se dejaría, como en siglos pasados se hacía con el oro, para las transacciones comerciales importantes y, por supuesto, para el comercio internacional. (..)

Como toda decisión de política económica y financiera, esta medida favorecería a unos sectores de la población y empobrecería a otros. No hay que tener mucha imaginación para saber quiénes serían los más desfavorecidos: los trabajadores y las familias endeudadas. Los primeros, porque verían su nivel de vida rebajado frente al exterior, algo que se está tratando de conseguir por todos los medios. Las segundas, porque verían que su deuda se mantendría en euros, y su ahorro, normalmente escaso, también, mientras que sus ingresos pasarían a estar expresados en una moneda nueva y depreciada.

Favorecería, claro está, a quienes tuvieran ahorro acumulado, que se mantendría denominado en euros y que adquiriría un extremado poder de compra en términos internos del país y lo mantendría frente al exterior en la medida en que el euro mantuviera su cotización en los mercados de cambio.

¿Qué pasaría con los bancos?

Dejarían las cuentas tal y como están ahora: activos y pasivos denominados en euros. Los nuevos depósitos y los nuevos préstamos tendrían la doble opción, pero serían sobre todo en la moneda depreciada. Es decir, su balance se segmentaría en dos: una parte en euros y otra en, llamémoslas, pesetas nuevasLa tasa de morosidad se dispararía, al ver sus clientes muy reducida su capacidad de pagar las hipotecas.

Eso llevaría a la necesidad de recapitalizar los bancos y de dar salida a los inmuebles que se han adjudicado a precios muchísimo más bajos. Al ser su precio muy inferior, podrían entrar a comprar esos inmuebles tanto inversores extranjeros con divisas de origen más fuertes como los nacionales, cuyo ahorro, al mantenerse en euros, les dotaría de un enorme poder adquisitivo.

Aunque, quizá, la quiebra de los bancos haría que parte de ese ahorro desapareciera, reduciendo su capacidad de compra (el Estado podría legislar para convertir parte de ese ahorro depositado en los bancos, o, al menos, los bonos bancarios, en acciones de los bancos mismos, como una manera de recapitalizarlos). El ahorro ligaría su suerte así a la suerte de los bancos. (…)”

 

Definitivamente, después de leer esto, he contratado a un Sr. Lobo, me ha dicho que “protege patrimonios”, no sé cómo lo hará, en fin, si los banqueros lo hacen, seguro que es bueno para mis intereses.


 

 

 

David Bowie- Starman

 

 

 

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