España se pega otro “tiro en el pie”, con la reforma de la ley concursal

El 1 de enero de 2012, entró en vigor la nueva reforma de la ley concursal, L38/2011. Uno de los principales objetivos de esta nueva reforma era convertir un procedimiento demasiado rígido, que hasta la fecha no había cumplido con el fin último de todo procedimiento concursal útil, que es salvar empresas, en un verdadero “rehabilitador de deudores” con la agilidad, flexibilidad y rapidez que estas situaciones requieren.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

La novedad más significativa en la nueva reforma, ha sido la introducción de los institutos preconcursales, (preinsolvencia) que configura el nuevo marco regulador de los acuerdos de refinanciación en España.

 

Pues bien, como siempre, además de ser los últimos en modificar el preconcurso para adaptarlo al nuevo entorno (el modelo italiano “Accordi di ristructturazione” y el sistema francés “Code de Commerce” fueron modificados en 2010), nos hemos quedado a medias y hemos regulado el preconcurso cogiendo lo peor del modelo francés y del italiano. Si copias, deberías hacerlo del mejor, del modelo inglés, el “sheme of arrangement”.

 

La solución para la situación excepcional que vive España y evitar que las empresas lleguen al concurso como cadáveres financieros, era adaptar nuestra normativa al sistema inglés, que está siendo utilizado por empresas de otros países para evitar la insolvencia.

Tal y como se hico eco, El Confidencial, empresas españolas también han escogido acudir a los tribunales ingleses para solucionar sus refinanciaciones, como son la Seda y Metrovacesa:

 

“Metrovacesa ha decidido dar un golpe de efecto para desbloquear la refinanciación de su deuda, que lleva año y medio empantanada. Según fuentes de toda solvencia, la inmobiliaria ha aprobado recurrir a la Justicia británica para acogerse a una figura llamada scheme of arrangement, que permite sacar adelante la refinanciación con el apoyo del 75% de la masa acreedora. Actualmente, hay un 13% que se opone, compuesto por hedge funds ‘buitres’ que compraron deuda de la inmobiliaria con descuento”.

La nueva reforma de la ley concursal estipula unos requisitos para alcanzar acuerdos preconcursales difíciles de cumplir, y aún así no es vinculante para todos los acreedores, (como por ejemplo los que disponen de garantía hipotecaria).

Sin embargo, el scheme of arrangement tiene como objetivo evitar la insolvencia, prevenirla mediante un acuerdo  que es vinculante para todos los acreedores, sin incluir límites según las garantías de cada acreedor. La empresa solamente tiene que conseguir el acuerdo de la mayoría de acreedores imponiendo al resto el acuerdo de refinanciación.

De nuevo el legislador español ha fracasado en su intento de flexibilizar el procedimiento concursal y preconcursal, con la exigencia de unos requisitos que pocas empresas están en la posición de alcanzar. Las que puedan, que son pocas, intentarán acudir a Londres a salvar su empresa. Y las que no, acabarán en liquidación. La situación es insostenible y por tanto, en breve veremos otra modificación de la ley concursal. Y será la tercera en 7 años.

 

 

 

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Carlos Guerrero

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